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Hernia inguinal operación

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¿Qué es la hernia inguinal?

Una hernia, según el diccionario médico, es el deslizamiento o salida total o parcial de un órgano a través de un orificio natural o accidental. En el caso de la hernia inguinal, hablamos de una protrusión del contenido de la cavidad abdominal por un punto débil del conducto inguinal que, para que nos entendamos, consiste en la salida de parte de las vísceras abdominales hacia el exterior a través de agujeros de la pared abdominal. Esta, indican los manuales, puede ser de dos tipos, directa e indirecta.

Lejos de lo que pudiera parecer se presenta como una patología muy frecuente entre la población siendo el número de operaciones anuales de este tipo de un total de veinte millones, afectando más a los hombres que a las mujeres, debido a la anatomía de su ingle. Su único tratamiento es la cirugía.

Si bien lo normal es que esta afecte mayoritariamente a adultos también se detecta en niños, siendo cinco de cada cien los que acaban necesitado cirugía para curar su hernia inguinal. Un porcentaje que aumenta en aquellos menores que sufren enfermedades como la fibrosis quística, la croptorquidia, el hidrocele o el varicocele.

Diagnóstico de la hernia inguinal

En cuanto al diagnóstico este es tremendamente sencillo, ya que a través de una exploración táctil de la zona es fácil de detectar que es una hernia inguinal y no otra enfermedad la que sufre el paciente, siendo la operación igual de sencilla. Tanto que no suele requerir ingreso hospitalario y su bajísimo índice de complicaciones tras el tratamiento.

Echando un vistazo a las causas que provocan la hernia inguinal, la principal de todas vendría marcada por la debilidad de la pared abdominal a nivel inguinal, si bien existen tres factores que están detrás de la mayoría de los casos y que pasamos a desarrollar:

La primera causa es la congénita, que afecta muy especialmente a las hernias infantiles, y que viene condicionada por el insuficiente desarrollo de la pared muscular en esta zona del cuerpo durante la fase final del desarrollo del feto.

Hernia inguinal síntomas

La segunda causa viene determinada por el aumento de la presión en la zona del abdomen que suele aparecer tras un esfuerzo importante que en muchos casos está relacionado con la realización de un gran esfuerzo físico levantando peso. También puede aparecer tras el aumento de repetido de la presión en pacientes con enfermedades respiratorias. Por último, también aparece en individuos con problemas de estreñimiento, prostático, con ascitis, en personas obesas o durante el embarazo, siendo en todas ellas la acusa el aumento de la presión abdominal.

La tercera vendría condicionada por la falta de fortaleza en la pared abdominal. Aquellos cuya tonificación del triángulo de Hesselbach, es menor de lo recomendado también tienen más papeletas de desarrollar esta enfermedad.

Como hemos comentado al inicio, existen dos tipos hernia inguinal. La hernia inguinal indirecta y la hernia inguinal directa. Vamos a ver cuál es la diferencia.

En el caso de la primera de las dos, la indirecta, cabe destacar que es la más frecuente, especialmente entre los niños, pudiendo detectarse en el mismo momento del nacimiento. Es también más habitual en los hombres ya que estos, a través del orificio inguinal interno que comunica los vasos de los testículos y del conducto seminal y que desemboca en la uretra, ven como algunas de las vísceras tratan de abrirse paso hacia el escroto.

En el de la directa, esta aparece en la pared abdominal a la altura de la ingle, en la intersección entre las abdominales y la pierna. Esta zona, más debilitada a nivel muscular que las piernas o el abdomen corre más riesgo de sufrir una rasgadura y de desembocar en una hernia inguinal.

Síntomas de la hernia inguinal

En relación a los síntomas de la hernia inguinal, estos no son tan claros como en otras enfermedades, por lo que muchos de los que la padecen no aciertan a saber qué es lo que les sucede hasta que visitan a un especialista. En cualquier caso, la aparición de un bulto en la ingle o en el escroto que aparece, desaparece, y que se desarrollar en mayor medida cuando se tose o se realiza un esfuerzo, puede suponer un síntoma de que se tiene una hernia inguinal.

En algunos casos, presentan dolores temporales que se aminoran al presionar en la zona afectada o tomando algún analgésico. Si el dolor se extiende en el tiempo puede provocar estreñimiento ya que acudir al baño potencia los dolores de esta enfermedad. No obstante estos son síntomas leves que nos deben avisar de que es el momento de ir al médico.

Hay otros síntomas que podrían indicarnos que la hernia es más grave de lo habitual como son el dolor agudo en la zona donde se encuentra la hernia, el endurecimiento de esta zona o la aparición de fiebre.

Ya fijándonos en las complicaciones más habitual que se derivan de la hernia inguinal encontramos la incarcerada, cuando el peritoneo no retrocede por el orificio de la hernia y cuya operación debe realizarse lo antes posible para evitar que se estrangule o la estrangulada, cuando tampoco se puede remitir y el dolor, intenso, tiene como causa la interrupción del riego sanguíneo en el orificio de la hernia. La operación debe realizarse de urgencia para evitar una infección mayor.

El diagnóstico de la hernia inguinal suele realizarse por el especialista médico poniendo de pie al paciente, y explorándolo y palpando la zona donde se encuentra el bulto para comprobar cómo este remite o se mantiene. Sólo en los casos más complicados de diagnosticar se les realiza una ecografía. Si el médico la diagnostica el siguiente paso suele ser el de prescribir un análisis de sangre y una radiografía de tórax como paso previo a la operación.

Operación de la hernia inguinal

El tratamiento para la hernia inguinal pasa por la operación de la hernia inguinal a través de un procedimiento sencillo que no requiere hospitalización previa y que se realiza con anestesia general colocando de nuevo las vísceras dentro del abdomen y reparando más tarde el orificio. El postoperatorio de la hernia inguinal es sencillo y se concluye en muy poco tiempo.

Por último, para prevenirla, los médicos recomiendan evitar el sobrepeso, no realizar grandes cargas de peso, combatir el estreñimiento, mantener el tono muscular, llevar una dieta equilibrada y, en el caso de los menores, revisar aquellos con antecedentes familiares.