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Enfermedad de Crohn

Youngvital para la Enfermedad de Crohn

Tratamiento y remedio natural complementario. Se puede o debe usar conjuntamente con la medicación farmacológica que toque en cada patología

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

Recogida en el diccionario médico como “enfermedad crónica inflamatoria que puede afectar a cualquier tramo del intestino delgado (duodeno, yeyuno o íleon) o grueso (colitis granulomatosa), caracterizada por una inflamación aguda y crónica (granulomas) que afecta a todo el espesor de la pared intestinal”, la enfermedad de Crohn es mucho más frecuente de lo que parece.

Este trastorno intestinal se encuadra dentro de los que conforman el grupo de los autoinmunes y, habitualmente, suele diagnosticarse en pacientes menores de 30 años, cuyo sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada ante la presencia de virus o bacterias que aterrizan en el intestino, reaccionando este a través de una inflamación en sus paredes que generan cicatrices.

Causas y síntomas de la enfermedad de Crohn

En cuanto a las causas que expliquen el porqué de la aparición de la enfermedad de Crohn, estas todavía no se conocen con exactitud, siendo asociadas por los médicos especialistas en el trato del aparato digestivo como o bien producidas por causas ambientales o bien como consecuencia de predisposición genética. Y es que dos de cada diez pacientes que son diagnosticados con este problema poseen antecedentes familiares en este sentido.

El consumo de tabaco, el estrés continuado o el sufrimiento de trastornos emocionales son además factores que influyen de manera negativa en el desarrollo del a enfermedad.

Si bien los síntomas no son siempre los mismos en los pacientes aquejados de la enfermedad de Crohn, los principales son el cansancio; el dolor abdominal en la zona inferior derecha agravado tras la ingesta de alimentos y aliviado tras pasar por el baño; la aparición de fiebre; los bajos niveles de vitaminas, calcio y minerales en el cuerpo, que pueden acabar desarrollando otros problemas; la aparición de diarrea o la pérdida involuntaria de peso como consecuencia de la falta de apetito y de los problemas gástricos.

Además de estos síntomas, uno de cada tres enfermos de Crohn sufren lesiones en la zona del recto como lo son la Fisura anal, o pequeños desgarros en el borde del ano; las fístulas perianales o el abceso perianal con acumulaciones de pus y dolor en la zona del ano.

Tal y como sucede en otro tipo de enfermedades derivadas de la infección del intestino, el enfermedad de Crohn provoca en muchos casos la obstrucción intestinal, las fístulas entre vísceras y el megacolon tóxico.

Por último, en algunos casos la enfermedad de Crohn desemboca en la afectación a otros órganos provocando artritis, nódulos enrojecidos en la piel, estomatitis aftosa e infección ocular.

En algunos casos, estos pacientes acaban desarrollando con el paso del tiempo otras enfermedades como las piedras en el riñón, hígado graso o en los peores casos cáncer colorrectal.

Diagnóstico de la enfermedad de Crohn

Enfermedad de crohn diagnóstico

En relación al diagnóstico de la enfermedad de Crohn, los pasos habituales a seguir en estos casos es, en primer lugar, realizarse una analítica sanguínea que, en función de los resultados obtenidos, nos llevarán a tener que pasar por una exploración tránsito intestinal, una resonancia magnética o una ecografía.

Ya más tarde, si se detecta que existe afectación al intestino grueso se nos prescribirá una endoscopia o en su defecto a la cápsula endoscópica.

Una vez diagnosticados con la enfermedad de Crohn, el tratamiento a seguir puede moverse entre la instalación de una dieta rígida, el consumo de medicamentos, la introducción de nuevos hábitos en nuestra rutina, o la cirugía.

En cuanto a la dieta, esta consistirá en la elaboración de un plan cardiosaludable en el que la mitad de las calorías diarias serán obtenidas a través de los hidratos de carbono y la otra mitad procedentes de las proteinas y las grasas.

En la dieta se nos recomendará hacer varias ingestas pequeñas a lo largo del día, beber mucha agua y evitar los alimentos picantes, los ricos en fibra, las bebidas con gas, la cafeína, o las que contengan alcohol.

Aunque la introducción de esta dieta sana debería contribuir a controlar los niveles óptimos de nutrientes, en los casos de aquellos con una afectación más severa se podrá recurrir a las dietas elementadas para evitar la malnutrición del paciente.

En el capítulo de las fármacos, estos no están destinados a la curación, si no a la desinflamación de los órganos afectados y al alivio de los dolores propios de la enfermedad de Crohn. Los más habituales son los antiinflamatorios como la sulfasalazina y la mesalazina, consumidos por vía oral, si bien también existen otros tipos. En cuanto a las familias de estas medicinas encontramos a cuatro

En primer lugar los Glucocorticoides, que se recetan en fases aguadas de la enfermedad y hasta que esta se reduce. La budesonida y prednisona son algunos de los que se integran en esta familia

En segundo encontramos a los Antibióticos, tales como el metronidazol y el ciprofloxacino, recetados cuando la enfermedad afecta al ano.

El tercer grupo estaría formado por los inmunosupresores destinados a evitar que reaccione el sistema inmunitario y evitar así la reacción inflamatoria. La azatioprina, 6-mercaptopurina y el metrotexato son los más recurridos.

Por último hallamos los anti-TNF-α, destinados a suprimir la molécula TNF que agrava la inflamación. Los más conocidos de este tipo son el infliximab, el adalimumab y el certolizumab.

En cuanto a la cirugía, esta tampoco sirve para curar la enfermedad, si bien si es necesaria para aliviar cuando los pacientes presentan cuadros como la aparición de una perforación, una hemorragia o un absceso. El objetivo es el de aumentar la calidad de vida de los enfermos.

Por último, cabe tener en cuenta que los enfermos de Crohn deben realizar una serie de cambios radicales en sus hábitos por prescripción médica como son la instauración de una dieta como la que os hemos comentado en el apartado anterior, la necesidad de fumar en el caso de los fumadores o la importancia de recudir los episodios relacionados con el trastorno emocional.

Con esto y con todo, y partiendo de que estamos ante una enfermedad que no se cura y con la que hay que aprender a convivir, sufriéndose a menudo episodios graves que requieren de atención médica o farmacológica, es también cierto que la mayoría de afectados por la enfermedad de Crohn pueden llevar una vida completamente normal pudiendo realizar todo tipo de actividades que no entren en confrontación con alguna de las recomendaciones expuestas en este artículo.